Esteban: Por favor doctor, hagan lo posible por descubrir que le sucede, ella es una buena chica y su organismo esta muy joven para tener algo grave.
Santiago: ¿Doctor será que la podemos ver?
Doctor: Si claro, pueden verla pero ojo con darle alguna noticia fuerte que su organismo esta muy débil.
Esteban: No se preocupe doctor, no lo haremos.
Al momento de entrar a la habitación donde se encontraba Salome, Esteban estalló en llanto, no aguanto más su ira e impotencia al ver que su mamá no había venido a ver a su hija, para él era el colmo que fuera más importante el trabajo que su propia hija; Santiago al verlo así le recomendó que se calmara y evitara que Salome cuando despertara lo viera así, porque de seguro se preocuparía y eso era lo que debían evitar.
Pasaron dos largas horas cuando por fin se despertó Salome de un profundo sueño al cual había sido inducida para evitar que sintiera mucho dolor.
Salome: -¡Dios mío!¡Gracias Padre amado por permitirme seguir con vida, tu bondad y tu poder no tienen limites, Gracias! Aaa, por cierto ¿Cómo están las dos amores de mi vida?
Esteban: Jajaja hermanita yo no soy tu amor, Yo soy tu adoración, tu vida, tu todo ... Jajaja mentiras Salo, en realidad nos preocupaste mucho y hasta pensamos que te perderíamos, mamá te manda muchos saludos y que cuando llegue a casa te va a cuidar como una princesa (Mintió Esteban para hacer sentir mejor a su hermanita)
Salome: Tan tierno mi hermanito, ¿Es enserio lo que me dijiste de mi mamá?¡No lo puedo creer! Mi mamita cada día me sorprende más, ¿Amor tu que haces acá? Yo ya estoy mejor, vete a tu casa y haz tus deberes, no los descuides por mi.
Santiago: ¡Salo como se te ocurre que haría eso! Desde que tenga vida siempre estaré junto a ti, mi muñeca preciosa, cada instante le ore a Dios pidiendo que te recuperaras y por lo visto ya estas mejor, no me imaginaria mi vida sin poder contemplar tu sonrisa cada día.
Esteban: ¡Ay ya! Par de tortolos dejen sus cursilerias para más tarde y más bien Santiago acompañe a comprarle algo de comer a Salo. ¡No nos demoramos Salo, ya venimos!
Salome: Si vayan por favor, ¡que muero de hambre!
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